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 siempre es de noche

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akasuna no uchiha cullen
Jōnin
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MensajeTema: siempre es de noche   Sáb Ago 09, 2008 8:06 pm

este fic es bastante padre
esta es la primera parte del capitulo 1....¨
Capitulo 1: Mi primer atardecer... el día que te conocí...

- ¿Aquí está bien?... - pregunto la chica que llevaba de la mano a un pequeño rubio de ojos azules.

- Hai... arigato... - contesto cortésmente el pequeño mientas se sentaba en la banca del parque donde la puesta del sol se podía observar en todo su resplandor.

-Más tarde viene Sai por tí... ¿de acuerdo?... - comentó la pelirrosada y como respuesta obtuvo un asentamiento con la cabeza.

La chica se encamino rumbo al edificio nuevamente dejando atrás al rubio quien solo disfrutaba de la brisa que pasaba por ahí, cuando llego a las puertas del edificio donde el parque se alcanzaba a ver, dejando a la vista el pequeño en un columpio esperando a que culminase el día, los pasos de la chica fueron frenados por otra persona que poso su mano en el hombro para dirigirle unas palabras.

- Sakura... - la llamó el joven de ojos negros como la noche y el cabello del mismo color, con una pequeña sonrisa en sus labios, que no mostraban nada de felicidad, aunque siempre aparentaba estar feliz no lo era, aquella sonrisa tenía un gran sentimiento de tristeza, mientras que sus orbes oscuras se posaban con cuidado en la figura de la persona en el parque.
- Dime... Sai... - contesto la chica, mirando hacía donde el chico, posando su rostro en la sonrisa llena de melancolía.
- Él siempre va a ese lugar... dice que quiere ver el atardecer... pero... - las palabras se le agolparon en la garganta, no podía imaginar como era posible que en ese estado se preocupara por cosas tan simples como el sentir el atardecer.


- Descuida Sai... pronto llegara la luz de su vida... - contesto la chica retirando con sumo cuidado la mano de su compañero de su hombro, para caminar dentro, antes de entrar, le dedicó una sonrisa sincera a su amigo.
Sai miraba al rubio que se encontraba en total paz en aquel lugar y solo por un segundo, las luces del sol jugaron con los ojos del moreno, juraría que observó claramente como el ojiazul de sus sueños tenia unas hermosas y grandes alas, restregó sus ojos para mejorar su visión y aquellas hermosas alas no se encontraban más.


- Te protegeré... mi ángel...- susurro para sí mismo tomando rumbo a donde su compañera de trabajo había partido.
Naruto, se encontraba pensando en el fatídico día en que su mundo se tornó en oscuridad absoluta, tratando de olvidar aquel dolor, que no se apartaba de su mente, quería olvidar, su mayor anhelo se perdió en aquel accidente, ni siquiera Kakashi el hombre que regularmente le visitaba y quien le platicaba y jugaba para hacerle esos días mas fáciles le podía hacer olvidar.


Ni Iruka, quien lo había cuidado desde antes del accidente le podía regresar aquel semblante alegre que tanto le caracterizaba, aquella sonrisa que tanto anhelaban ver varias personas y por las cuales se desvivían intentando animal al pequeño
____________________________ Flash Back ______________________________.
Un pequeño rubio iba de paseo en un auto junto con dos adultos, uno muy parecido al rubio, de ojos azules y una linda sonrisa que tranquilizaba a quienes lo veían y el otro pasajero era una mujer de no mas de 22 años.

Era una noche lluviosa y el pequeño ojiazul de no más de 4 años miraba las gotas de lluvia que escurrían por la ventana del auto cerrada, mientras que los adultos se relajaban escuchando música clásica por el estéreo se hacía tarde para que el pequeño siguiera despierto.


La carretera mojada hacía un tanto difícil el conducir con propiedad, por suerte, Kaseiyo era un hombre muy responsable de 24 años de edad, que siempre estuvo al pendiente de la seguridad de su familia, más ahora que su pequeño se encontraba alegrándole la vida, quería que su bebe siempre sonriera, se deprimía mucho cuando la sonrisa de su pequeño era sustituida por un gesto de dolor o tristeza, mostrando en sus orbes azules brillantes como las estrellas lágrimas que opacaban su belleza.


Aun con toda la precaución que tenían era impredecible que llegaran a su destino sanos como esperaban, era fin de semana y muchos jóvenes salían de sus casas para pasar un momento, algunos yendo a cantinas y bares y otros simplemente bebiendo en casa de sus amigos, tenían que tener mayor precaución, habían terminado su reunión con Iruka, siempre se reunían en cada de éste para poder pasar un rato ameno, ya que el pequeño Naruto le encantaba estar con el castaño que siempre le había reír.

Su casa se encontraba un tanto alejada de la de Iruka pero la sonrisa de su pequeño lo valía, el problema era que el regreso, aunque Naruto nunca fue un pequeño malcriado y desobediente, rogaba a sus padres con sus grandes orbes azules el quedarse más tiempo, y era difícil hacerle entender que tenían que marcharse, para cuando entendía esto, ya era demasiado noche.


Pasaban de las 11pm, y el pequeño no daba señales de tener sueño, miraba con mucho interés el agua que caía por la ventana, su respiración contra el cristal formaba un bao, haciendo que el vidrio se empañara y pudiera dibujar en él, por ello no quería dormir aun.

En una curva cerrada de la carretera, se escuchó del carril contrario al de la pareja un carro corriendo a gran velocidad y derrapando en cada oportunidad, Kaseiyo pidió que se colocarán los cinturones de seguridad, mantuvieran la calma, nada les pasaría les aseguró con una sonrisa tranquilizadora a su bella esposa Ichigo y a su pequeño que lo miraba con algo de miedo a través del espejo retrovisor.

Cuando Kaseiyo dio vuelta para seguir con su camino, esa vuelta era peligrosa y del lado en que él venía esta dando la cara hacía una pendiente, no muy alta, pero si muy peligrosa, las luces de un automóvil perdiendo el control y derrapando a una velocidad vertiginosa sobre la misma curva fue lo único que vieron, con gran rapidez, intentó esquivar el golpe, pero fue inútil, el auto se estrelló del lado donde Kaseiyo y parte de donde Naruto venían, provocando con el impacto y la velocidad que el auto terminara por caer cuesta abajo, golpeando en el proceso de descenso un árbol, lo que ocasionó que la cabeza de su madre fuera impactada con tal fuerza que murió al instante al igual que su padre, pero éste desde que el auto los impacto, los cristales de los vidrios al partirse con el impacto del auto contrario sobrepasaron la ventana cortando el rostro del pequeño, dejando tres marcas visibles a ambos lados de sus mejillas.

Arriba, el auto que causo el percance, bajo un hombre de pelo negro y unos ojos amarillos, seguro por la ingesta de alcohol, el pequeño alcanzó a ver una sonrisa de felicidad por ver su trabajo antes de caer inconciente dentro del auto.

Cuando despertó, no podía ver nada, solo escuchaba mucho ruido a su alrededor, oía como la gente que se concentraba cerca murmuraba cosas, "pobre niño... ahora esta solo".... "ese pequeño esta sólo en este mundo"... el no entendía que era lo que pasaba.
Sintió una mano en su hombro y por acto reflejo saltó asustado, la voz tranquilizadora de Iruka le hizo entrar en razón.

- Naruto... tu papá y tu mamá... ya no van a regresar... se fueron de viaje por un largo tiempo... descuida... yo estoy contigo... ¿te gustaría venirte con tío Iruka a vivir?... - pregunto con miedo al pequeño que seguía perturbado por no poder ver nada.
- Tío Iruka... - llamo en susurro el pequeño rubio, tomando total atención del mayor quien solo lo miraba con tristeza tan pequeño y sufrir la perdida de su familia y aparte, la perdida de su visión, no sabía como reaccionaría.
- Dime pequeño... - le insito a que terminara, solo observó como Naruto se llevaba las manitas hacia la cabeza, intentando ver que tenía en los ojos que le impedía su visión, tocó la una venda que estaba sujeta fuertemente a su cabeza.
- ¿Por qué tengo esto en los ojos?... no puedo ver si tengo esto... - estas palabras hicieron que le corazón del castaño se partiera en mil pedazos, ¿cómo explicarte a un pequeño de apenas conoce las cosas básicas de la vida que puede perder la vista? No supo que responder, no quería responder, abrazo al pequeño lo más fuerte que podía, tenía miedo de que el pequeño se entregará a los brazos de la muerte por una fuerte depresión.
-Descuida mi pequeño... no es nada grave... vamos a jugar algo... ¿vale?... - le mintió con la voz quebrada.
- ¿Que juego?... - pregunto bajando las manitas de su cabeza para colocarlas frente a su pecho hechas pequeños puños, emocionado por el juego a la vez que se encontraba cansado por lo sucedido, los anestésicos estaban cobrando la energía del pequeño que no tardaría en dormirse.
- Esta venda de aquí... - dijo tocando la tela, haciendo que el pequeño asintiera de manera de que entendiera que le escuchaba.
-No te la tienes que quitar... es parte muy importante del juego... ¿vale?... solo las personas mayores te la pueden quitar... - la voz de Iruka se rompía cada vez más, el pequeño solo asintió y se dejó vencer por el sueño, sin embargo tenía una pequeña sonrisa en los labios, y antes de caer totalmente rendido en los brazos de Morfeo, se sostuvo fuertemente de la camisa del mayor, acomodándose entre sus brazos.
- Gracias... tío Iruka... te quiero mucho... ¿si ganó el juego me compras un gato?... - pregunto el pequeño quien fue fuertemente apretado contra el pecho del mayor, mientras respondía una y otra vez con su voz llena de dolor.
- Todo... todo lo que quieras... pero nunca olvides sonreír, por favor... - suplicaba el mayor mojando el rostro lleno de cicatrices del pequeño dormido en sus brazos.

Iruka tomó la custodia del pequeño y firmó los papeles de defunción de sus padres, no eran familia por lazos sanguíneos, sin embargo se querían como tal, al ser Iruka su padrino le fue más fácil conseguir que el pequeño se quedará a su tutela.
Después de algo que no recuerda con claridad el pequeño juega a la gallinita, esperando que algún día el juego termine, como le dijo Iruka, el juego termina cuando la noche cae y se ve el alaba, el problema es que para el pequeño rubio de ojos azules, todos los días son de noche.
_____________________________ Fin de flash back ________________________
Un moreno caminaba por el parque rumbo a su casa, fijo su vista en un joven un poco menor que el, que miraba incesante el horizonte, esperando con ansias el atardecer, sus cabellos rubios eran mecidos con delicadeza por el viento, mientras que su piel era envuelta por la estela de luz que se desenvolvía en el lugar, las tonalidades que se apreciaban en su piel, hacían querer tocarla.
No resistió la tentación de platicar con ese joven, era la primera vez que lo veía y se cautivó con su presencia, el joven lo escuchó andar cerca suyo, volteo la cabeza, lo observó por unos segundos y después, regreso su mirada azulada hacía el horizonte.


- Me estoy volviendo loco tebayo... - suspiro mientras bajaba su vista al suelo, el moreno no entendía nada de esta acción, lo miró y aun así no le daba importancia.
- Ahora escucho pasos... - termino de murmurar, mientras intentaba adivinar si el sol comenzaba a ocultarse como tantas veces Iruka le dijo que sucedía.

- ¿Por qué me ignoras?... - pregunto el de ojos negros que había sido ignorado al principio.
- Lo siento no era mi intención tebayo... - se disculpó el pequeño, sonriendo un poco al nuevo intruso.
- No mientras... me viste y me ignoraste... ¿Qué no sabes quien soy?... - pregunto el moreno a lo que el rubio agacho la mirada, como explicarle que desde hace mucho no veía, el mismo no lo comprendía.
- No era mi intención, es solo que estoy en un juego tebayo... - comento a modo de explicación dejando al moreno igual o más confundido que antes.
- ¿Juego?... - preguntó incrédulo.
- Así es... un juego... - suspiro alzando su vista.
- ¿Qué clase de juego?.... ¿ignorar a todo el que se te ponga enfrente?... - pregunto con un tono sarcástico y serio en su voz.
- ¿Eh?... Ah... no... Pues verás... no puedo ver nada... hasta que vea la noche convertirse en alba... - pronunció el pequeño, tratando de esbozar una sonrisa de alegría pero solo se veía una mueca de dolor.
- No ves nada... te refieres a que estas... - pero no termino su oración ya que fue interrumpido por otra persona.
-Naruto... ¿necesitas algo?... ¿te esta molestando?... - pregunto encarando al moreno.
- Descuida... Sai, es solo que el joven viene a jugar conmigo... ¿ne?... - obsequió a los presentes una sonrisa de los más hermosa.
-Ha... hai.... - dudo en responder.
- Esta bien Naruto... en un rato más vengo por ti, cuando la luna salga y la noche comience, de acuerdo... tienes que descansar, recuerda que mañana te visita Iruka... - pronunció el moreno mientras miraba con tanto cariño al pequeño frente a él.
-Si lo se... muchas gracias tebayo.... - fue entonces que Sai se acercó al visitante y le dijo con voz seria y sin que el rubio escuchara.
-No te perdonaré si le haces algo... el no sabe que perdió la vista y no es necesario que se lo digas entendiste... entendiste... - el otro individuo solo asintió un tanto asustado por la reacción del sujeto, ¿acaso no de daba cuenta de que estaba ciego el rubio?
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MensajeTema: Re: siempre es de noche   Dom Ago 10, 2008 1:11 am

WAO ESTE FIC ES GENIAL LUNA ME AGRADAN ESTE TIPO DE FIC K TRATA DE ALGO DE LA VIDA OSEA DE ALGO K LE PUEDE PASAR A CUALKIERA K NO SOLO SEAN DE NINJAS Y DE AMOR SINO DE HISTORIAS UN POCO TRISTE SIEMPRE ME GUSTAN ESTE TIPO DE HISTORIA MIENTRAS NO MUERA EL PROTAGONISTA

NISIKIERA ME DI CUENTA CUANDO ACABO KERIA SEGUIR LEYENDO JEJE

ESPERO K NO SE HAGA YAOI...

ESTA MUY BUENO ESTE FIC ESPERO EL PROXIMO!!!


Última edición por desconocido 14 el Dom Ago 10, 2008 7:18 pm, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: siempre es de noche   Dom Ago 10, 2008 4:18 pm

esta es la segunda parte y final del primero capitulo... espero les guste ^u^

-Podrías... decirme tu nombre... - pregunto tímidamente el ojiazul, ladeando su cabeza en torno a la figura del azabache.

- Mi nombre es Sasuke, Uchiha Sasuke... - se presento tomando la mano del rubio y depositando un tierno beso en el dorso de esta, haciendo que el rubio se ruborizara un poco.

-Yo me llamo Naruto, Uzumaki Naruto... - anunció con una sonrisa en los labios, la más linda que el moreno jamás haya visto.

- Ne... Sasuke... ¿tienes algo de tiempo?... me gustaría pedirte un favor... - murmuró Naruto volteando su rostro de nueva cuenta a donde los rayos del sol se sentían.

-Dime... - fue la escueta respuesta por parte del azabache que no creía que existiera tanta belleza, ese joven a pesar de tener por lo menos 2 años menos que él se comportaba como un pequeño que necesitaba protección, protección y felicidad que quería entregarle el moreno.

- Podrías... contarme... ¿cómo es el atardecer?... ¿cómo tu lo ves?... en el juego puedo tocar las cosas, pero el atardecer... esta lejos de mi alcance... por más que estire mis manos no lo alcanzó... me veo en la necesidad de pedir ayuda, pero las personas de allí dentro siempre están muy ocupadas tebayo... - su mirada triste dejaba un gran nudo en la boca del mayor presente, miró hacía el horizonte y comenzó su relato.

- ¿Puedes sentir los rayos del sol?... - preguntó dudoso, como respuesta recibió un cabeceo por parte del ojiazul, eso hacía las cosas más fáciles de explicar pensó.

Naruto no cabía en su asombró, cerro los ojos imaginando todo aquello que SAsuke le estaba contando, una sonrisa se cruzó por sus labios, podía verlo a la perfección, parecía que las palabras de Sasuke se convertían en acciones y que sus labios eran sus ojos, sentía las calidas luces del sol apagarse al mismo tiempo que el moreno le explicaba como las luces del astro mayor se apagaban dando lugar a colores entremezclados cálidos y a la vez fríos.

La voz del Uchiha era muy suave son dejar de ser varonil, acariciaba el oído del menor con tanta facilidad que sentía por unos instantes que no estaba en su juego, el mundo dejaba de tener ese color oscuro, y se llenaba de hermosos colores y un bello paisaje se transmitían a través de aquellas palabras, todo tan bello a cada momento, tan puro, tan lleno de colores, de vida.

Naruto abrió los ojos mirando al horizonte, pensando que veía, que el juego tomó una pausa en el reloj para permitirle ser feliz en la oscuridad por un momento, todo era como los esos recuerdos de la niñez, todo era lindo, todo era hermoso, quería seguir así.

Por su voz, se denotaba que tenía seguramente la misma edad que él o tal vez un poco más, pero seguían siendo de la edad, la forma en la que se expresaba denotaba que tenía mucho dolor en su corazón, porqué razón, solo él lo conocía, mucho sentimiento en las palabras lo hacían denotar una persona sensible, tenía ganas de tocarlo, asegurarse de que el se encontraba a su lado, saber si realmente era como lo veía a través de las palabras que de sus labios salían.

Lo miraba de piel blanca, tersa, suave, sus ojos de un oscuro profundo al igual que su cabello, serio pero sin llegar a ser petulante, por lo menos con él.

- .... los últimos rayos del sol, dejan ver aquellos colores entre rojizos y morados mezclarse a la perfección con los distintos azules del cielo, las estrellas comienzan a brillar y la luna resplandece en su lugar una noche tranquila y perfecta, si tienes con quien compartirla... - y de esta manera el mundo del pequeño Naruto regreso a las penumbras, sonrió con tristeza, le gusta estar en ese mundo lleno de colores, colores que ya casi olvidaba y que las palabras del moreno revivieron en su memoria.

- Arigato... este ha sido mi primer atardecer en mucho tiempo... creo que es tarde... ¿ne?... alguien debe de estar esperando en casa... - lamentablemente no se equivocaba, poco después los pasos de Sai se hicieron presentes, pero se detuvieron en su camino al ver que el invitado seguía con su amigo.

-Si, debería irme... ella debe estarme esperando... siempre lo hace... pero... ¿estás seguro de que quieres quedarte sólo?.... - pregunto con el miedo a flor de piel, pensar en que esa pequeña criatura se quedará sólo, desprotegido en la noche en aquel parque le aterraba de cierta forma sin saber porque.

- Descuida... Sai enseguida vendrá por mi... perdón te he hecho perder tu valioso tiempo... - bajo la mirada mientras que sentía como de nuevo la oscuridad invadía sus ojos y sus sentidos, pero en cierta parte se sentía feliz, después de tanto tiempo volvió a ver un atardecer, el más hermoso hasta ahora.

- No fue una perdida de tiempo... me sentí feliz de hacerlo... - esto tomó desprevenido al rubio, que si pudiera ver su rostro en ese mismo momento hubiera notado como las mejillas del mayor se tiñeron ligeramente de un color carmesí.

- Gracias... hacía mucho tiempo que no veía un atardecer tan hermoso, desde que comencé el juego... - susurro el menor, con el rubor en sus mejillas, esa persona realmente le hacía muy bien.

- Si... quieres... puedo venir mañana a decirte de nueva cuenta como es el atardecer... - el pequeño le miro desconcertado.

-El atardecer es el mismo no importa que día lo veas... son los mismos colores... - mencionó, Sakura la vez que le pidió que le hablara del atardecer por una semana ya hacía varios años le había dicho eso, por lo tanto siempre veía el atardecer con los rayos del sol, pero este día había sido diferente, este día realmente había sido un atardecer muy hermoso.

- En eso te equivocas... al igual que la personas, cada día, y cada noche, así como el amanecer y el alba son diferentes cada día, eso lo puedo asegurar... es interesante esperar a que el sol se oculte y descubrir que hay de diferente al día anterior... - menciono el mayor sentado al lado del pequeño, como cuando comenzó el relato.

- En ese caso, sería una gran alegría poder ver el atardecer en tus palabras tebayo... - este comentario hizo que se volviera más rojo de lo que ya estaba el moreno que agradecía de muchas formas en que el pequeño con cara de ángel que tenía enfrente, no pudiera ver, seguramente se reiría.

- Bien... entonces vendré mañana para platicar nuevamente... te parece bien... - el rubio mostró una amplia sonrisa de saber que podría disfrutar nuevamente de los colores y aunque las palabras de aquel muchacho fueran falsas y le dejara esperando, él recodaría cada palabra que el día de hoy le mencionó, de esa manera podría ver una vez más aquel hermoso atardecer.

Los pasos de una persona acercándose le dieron el paso a Sasuke para marcharse, con un tierno beso en la mejilla se despidió de Naruto, quien se llevo automáticamente la mano al lugar para sentir la calidez que emanaba y sintiendo también las marcas que le recordaban que el juego continuaba.

- Naruto... debemos entrar... hace frío... - comentó Sai posando sobre los hombros del pequeño una chamarra de color anaranjada, que aunque sabía que no podía verle el color era su favorita.

- Sai... - murmuro el pequeño.

- Dime... - contesto sabiendo cual sería la pregunta por parte del menor.

- ¿De qué color es?... - pregunto tocando con cariño la tela de la chamarra, rozando a la vez la mano del mayor, quien sonrió por lo bien que conocía al pequeño que siempre quiso.

-Naranja... del color de la fruta y parte del atardecer... - contesto mientras colocaba su rostro a la altura del hombro del menor, justo a su rostro, el niño sonreía.

- Sabes... el día de hoy... he visto el atardecer más hermoso... espero mañana ver otro igual... - comentó mientras disfrutaba de la caricia del mayor.

- Por lo que veo tela has pasado muy bien... ¿quieres ramen para cenar?... - pregunto mientras abrazaba a su pequeño, este mientras tanto sonreía sinceramente, desde hace mucho se sentía feliz, pero el día de hoy superaba a cualquiera, asintió por la proposición de la comida, que le fascinaba.

- Después tenemos que tomar la ducha... antes de que llegue a leerte un cuento para que descanses... ¿te parece bien?... - el pequeño asintió, dándose la vuelta para pasar sus brazos por el cuello del mayor, quien lo levantó con suavidad y lo cargo en brazos, llevándolo hacía el interior del edificio, para poder atender los asuntos de la noche, esperando que esa vez, el pequeño durmiera bien, sin pesadillas, sin miedo, sin males recuerdos.

Lo que más le dolía a Sai era ver el rostro del pequeño asustado, en varias ocasiones durante las rondas nocturnas lo entraban caminando por los pasillos, con las manos sobre la pared, buscando a alguien, al acercarse, podían ver los rastros de las lágrimas que se agolpaban en sus ojos, se aferraba a su camisa y pedía a gritos que no le abandonará como todos lo hacían, el moreno entristecía mucho al escuchar a su pequeño en ese estado.

Sakura había decidido que Sai se quedara al lado de Naruto, ya que no permitía que otra persona que no fuera ella o él se le acercara, aparte claro esta, de Kakashi e Iruka.

Pero para toda felicidad existe una tristeza o un momento amargo y para ello se estaba Orochimaru, quien se encargaba de recordarle cada día en sus visitas inesperadas que se encontraba sólo, que Iruka le había dejado en ese lugar porque no le quería pero el meno intentaba no hacerle caso, cosa totalmente difícil para un niño que aprende por el sentido de la audición cuando no quiere tocar o degustar las cosas con los demás sentidos, pero lo más importante un niño que apenas cumplía 14 años ese año.

Sufría todas las noches, por ello, Sai decidió meter una cama cerca de la de Naruto en el mismo cuarto, a pesar de ser contra las reglas, esta vez las torcieron los directivos al saber la historia detrás del pequeño, por lo tanto Sai se convirtió en el onii-san del rubio.

Naruto sabía que debería dormir en camas separadas, pero el temor de las pesadillas le hacía colarse a media noche entre las sabanas del mayor, quien le recibía con gusto y abrazaba con amor, mostrándole protección, protección que necesitaba mucho.

Mientras en otro lado de la ciudad un ojinegro llegaba a su casa, sabía que no era bueno que llegará a esas horas porque podría pasarle algo malo, además de que preocupara a su madre, pero ese día no le importaban los castigos.

- Tadaima... - anunció al cruzar la puerta y despojarse de los zapatos en la entrada, enseguida una mujer con el rostro muy preocupado lo observaba, buscando algún indicio de pelea o algo que delatara que se encontrara fuera de su sitio.

- Que bien... no te ha pasado nada... es peligroso que estés a estas horas en la calle, puede pasarte algo malo... cariño... no me vuelvas a asustar así, vale... - decía la mujer inclinándose para quedar a la altura del menor y posar su mano en la mejilla del más pequeño de sus hijos.

- Okâsan... daijobou... me encuentro bien... es solo que encontré a una persona interesante el día de hoy y se me paso el tiempo sin saber... - respondió el menor regresando una sonrisa llena de ternura, su madre por su parte suspiro aliviada de que solo fuera un descuido.

- Esta bien... pero la próxima vez avisa... cariño... estaba muy preocupada de que algo te pudiera pasar... - su madre siempre se preocupaba por pequeñeces.

- Siempre causando problemas hermanito... nunca cambiarás... - respondió una voz detrás de su madre mientras le miraba extrañado.

- De seguro se fue con una chica... - se burló el mayor.

- Nada de eso... nii-san... es solo que me pidió que le contará como es un atardecer... - respondió bajito pero su madre alcanzó a escucharlo, dada la cercanía que compartían.

- ¿Acaso él no podía verlo por cuenta propia?... no estaría enfermo o si... no quiero que te acerques a él... - comentó enseguida haciendo que el menor de sus hijos frunciera el ceño.

- Madre, no esta enfermo, es... solo que no puedo ver... okâsan... onegai... quiero contarle mañana como cae el sol... me siendo muy bien estando con él... quiero que sea mi amigo... onegai Okâsan... - suplico el pequeño, su madre suavizo la mirada y lo miro con ternura, obsequiando un beso en su mejilla.

- Esta bien... ahora ve arriba y lávate que vamos a cenar... no querrás que mañana te vea sucio o desarreglado... ¿ne?... - su madre era comprensiva, su pequeño había visto pasado por algo realmente traumático, observó como un hombre de tez pálida y mirada de serpiente asesinaba a su padre, desde ese entonces no le había visto sonreír, intento de todo para sacarle aquellas sonrisas, pero nada funcionaba y ahora, llega con una sonrisa hermosa plantada en su rostro, gracias a una persona que le pidió unas sencillas palabras.

- Sasuke... puedes ir a ver a ese niño... pero siempre y cuando Itachi te acompañe de acuerdo... las calles están bastante oscuras al ponerse el sol... onegai... - a los hermanos no les quedó más que resignarse, uno quería ver de nuevo aquellos ojos iluminarse por sus palabras y el otro quería ver que tenía de especial ese niño que con solo un día había logrado lo que por 10 años todos habían intentado.
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MensajeTema: Re: siempre es de noche   Miér Ago 13, 2008 2:10 pm

Vaya, es una historia muy interesante

Pondrás la continuación??

Me gustóo mucho ^^
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MensajeTema: Re: siempre es de noche   

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siempre es de noche

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